En la vida todo llega en su momento y sin esperas ni ansiedad tendrás: sensaciones y emociones.
La vida es: la gran oportunidad, para pronunciar palabras de Paz. Se ha de desaprender lo aprendido para usar lo que llevamos en el corazón escondido.
En la vida todo llega en su momento y sin esperas ni ansiedad tendrás: sensaciones y emociones.
La vida es: la gran oportunidad, para pronunciar palabras de Paz. Se ha de desaprender lo aprendido para usar lo que llevamos en el corazón escondido.
A veces eres, otras te niegas a ser y te es difícil saber lo que eres y quieres, porque: dependes de un camino que no es el tuyo. Así puedes mirar y no ver, puedes andar sin avanzar o puedes amar sin saber, que el amor conlleva a menudo dolor. O sea: a veces eres sin saber quien eres y lo que quieres y te defiendes detrás de tu frontera para solo soñar con una quimera difícil de alcanzar.
La vida es más sencilla, es una semilla que hemos de sembrar y el amor lo que más necesita es lo que tienes de humano. Después llegará ese camino de silenciosa armonía, donde tus ojos te digan: que el amor es tan sencillo como para amarlo con los ojos cerrados.
Nuestro sistema es, el eterno sistema.
No es ninguna novedad es más bien la copia de los demás y así vivimos sin vivir, tras la muralla que nos hace resistir y sin ver el sol, cuando el sol siempre ilumina nuestro yo. Al bajar a nuestro abismo, nos damos cuenta, que el yo complejo y concreto vive en un desierto, donde la novedad está en que, somos viejos, sin serlo y que además nos desconocemos.
Existe el deseo de superación, también existe el deseo y la necesidad de amor.
Amar, no es solo mirarse a los ojos es, saber la importancia del silencio que nos hace intuir, que otro silencio se conecta con el nuestro y aún sin saberlo somos amados y amamos.
La vida hace que nos encontremos y aquí está el secreto de la felicidad. No es ningún misterio, todo es real.
Cuando pensamos lo que más hacemos es: crear atajos y también creamos muros y fronteras y lo que más usamos es la línea directa y en esta línea nos encontramos, con seres humanos y fieras.
Llegar, no es otra cosa, que detenerse y escuchar: la voz humana, el rumor del viento y el sonido del mar.
Nos hemos olvidado, que el instante se cansa de esperar, que nunca se queda en nuestra vida y que siempre huirá. Nos hemos olvidado de, que nuestra vida es una y no existe el plural y que cada momento es solo nuestro tanto para reir como para llorar.
Todo cuanto sentimos nos influye e influimos con los que convivimos y los desconocidos. El instante y el momento tienen mucho que decir, solo hay que estar atentos...
Podrías haber sido río, cuando muchos ríos no llegan al mar.
Podrías haber sido viento y te hubieras cansado de viajar.
Dentro de ti está la sensibilidad y sin ser río ni viento, tienes un corazón para amar.
Detrás de nuestras huellas hay huellas olvidadas, en los silencios hay palabras silenciadas y en nuestras oscuridades hay luces cercanas.
Con la espalda encorvada, la profundidad de su mirada buscaba el hilo invisible de la ilusión, para coser un collar y era tal su pasión por encontrarlo, que el hilo imaginario se llenó de resplandores, que aún siendo imaginarios se hicieron realidad.
Muchas búsquedas nos llevan a muchas realidades soñadas.
Al mirar todo de nuevo, podemos descubrir la novedad de, que en el cielo hay una nueva estrella. Si seguimos su trayectoria podremos mejorar nuestra historia porque; a lo largo de la vida ya no habrá monotonía. En nuestra vida siempre hay una luz y una estrella, que es la nuestra nos guía y simplifica la vida.
Historias del corazón, que jamás fueron escritas.
Y es que el corazón humano tiene mucho que decir, solo hace falta que una mano su historia quiera escribir.
Cada amanecer nos da una nueva luz, para ver lo incomprensible de esa gran sorpresa que somos...
Mirados de lejos parecen seres humanos, con sus trajes ondulantes al viento. A medida que te acercas contemplas la desnudez de los chopos, que sin rubor se muestran tal como son.
Paso a paso te adentras en esa gran ciudad muy distinta a las ciudades del mundo y no puedes evitar de pensar en los seres humanos, que evitan ser tal como son.
Paso a paso vas descubriendo, que el rumor del viento va desnudando a un bosque entero. A lo lejos,solo hay silencio cuando todo habla y si escuchas bien, los chopos comienzan su charla y esos árboles sin moverse de lugar, saben jugar con el viento y dialogar con el silencio.
Nos enseñan a ser lo que no somos; parte de la gran arboleda de la Tierra.
Vamos de pueblo en pueblo y de puerto en puerto y nos adaptamos allí a donde vamos. La contradicción es, que somos ajenos a las conversaciones y opiniones. Sin darnos cuenta cambiamos porque; al ser viajeros olvidamos lo que somos. Al ser distintos del todo de los otros, solo seremos un punto desconocido y remoto y quizás sea ahí donde hacer de nuestra vida algo especial y emocionante, que es ir llenando los puntos suspensivos personales, que quieren evitar ser repetitivos...
En el silencio no cabe una queja, sin embargo podemos pronunciar palabras silenciadas y diciéndolas seamos; portadores de la Paz que desde siempre esperamos.
Mas allá de lo que somos, está lo que no conocemos de nosotros y no podemos negar, que la música nos hace llorar y eso nos va muy bien no solo para limpiar los ojos , sino que nos hace salir del duro asfalto del día a día y el roce humano.
Desde que nos levantamos somos sensibles y no digamos por la noche, que aunque estemos acompañados, estamos solos y la soledad se convierte en ; la pesadilla de la mente y ella y el corazón nos deja fuera de acción. Lo sensible llena nuestra vida y ahí donde estamos se asoman recuerdos y en el ensueño, volvemos a ser pequeños.
Aún nos queda mucho para conocer la mejor parte de nuestro ser y es que lo nuestro es ilegible. Suerte que la mente nos hará visualizar esa película, con música de fondo de nuestra vida y aquí es donde descubrir: que la sensibilidad y el amor tienen mucho que decir.
Hemos perdido los sueños en un paisaje lejano y se han desvanecido como nubes de verano.
Hemos perdido ilusiones por el camino y hemos de seguir buscando los sueños, que hemos perdido.
Tantos ocasos perdidos, tantas horas malgastadas, tantos caminos andados.
Sin pensar en el mañana.
Tantas lágrimas vertidas, tantas risas olvidadas, tantos sueños no vividos.
Sin pensar en el mañana...
Cansados estamos todos de ser solo lo que somos. Sin embargo y a pesar de todo tenemos una gran ventaja: Ser diferentes de los otros...
Somos todo lo inimaginable; queremos tocar, palpar, gustar.
Queremos comprobar texturas, ver colores y no nos conformamos solo con mirar, necesitamos pisar el terreno vedado e incluso no nos importa pisar ese prado recién estrenado de la primavera.
Queremos lo que no vemos o sea: lo inimaginable, lo poco probable y lo que no es indispensable.
Queremos lo más caro y lo más raro, aunque solo sea; para poderlo mirar, poderlo tocar para luego poderlo comprar...