Hay palabras que lo cambian todo, que es cuando callamos y se ha de hablar o cuando hablamos y no sabemos callarnos y es, que la boca a veces se equivoca. La comodidad humana es; hablar aunque no toque y es la mente la que hace que uno se equivoque y se salga de lugar.
Se ha comprobado, que necesitamos al silencio y el mejor acierto es: ir al encuentro de la tarde que declina y caminar paso a paso, bajo ese sol que diluye nuestro yo. Porque: el sol es la vida y nos damos cuenta de lo útil que es, dejar de ser alguna vez para volver a nacer.
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