Hay puentes que todavía no hemos cruzado, son puentes que nos llevan a paisajes humanos.
Muchos de nosotros no hemos madurado y como los niños, nos pasamos el día jugando y lo de cruzar puentes, lo hemos olvidado.
Hay puentes que todavía no hemos cruzado, son puentes que nos llevan a paisajes humanos.
Muchos de nosotros no hemos madurado y como los niños, nos pasamos el día jugando y lo de cruzar puentes, lo hemos olvidado.
Los cambios pueden no hacernos cambiar y todo porque: nuestro propio espacio es capaz de crear, la innovación personal.
Uno a uno llegaron los sueños y se instalaron en el absurdo aburrimiento y se convirtieron en el centro neurálgico de los deseos. De repente, nuestra mente empezó a galopar en una idea, que al poco decidió ser plural y todo para que el aburrimiento nos convirtiera en el centro del mundo y llegados aquí ya no estamos aquí. Somos los viajeros del absurdo del ir y venir...
De vuelta de los caminos de la vida, siempre volvemos rotos y cansados y lo que más queremos es, dejarnos caer y no ser. Dejar atrás las horas, estar a solas para intentar recomponernos. A veces no es el cansancio sino la indiferencia, que nadie comprende ni ve.
En nuestro camino, el silencio se hace denso y es fácil sentir frío cuando nuestro camino está vacío.
Si no puedes escribir tu vida, intenta al menos pensar lo que te gustaría que te pasará y cuando lo hayas escrito, vivelo.
Nuestra flaqueza es la fuerza, que lucha dentro del alma y no hay mayor riqueza, que la fortaleza humana.
La guerra y la Paz siempre están en nuestras vidas. Por un lado son las heridas, que nosotros nos hacemos y cómo de los otros somos los incomprendidos. Y no comprendemos sus motivos, iniciamos nuestra guerra en frentes distintos. Lo primero que hacemos es: ignorarlos y evitarlos y aquí comienza la lucha de los sentidos, que se procura no estar ociosa. Por eso por la noche nos ponemos a combatir y al no poder dormir, empezamos a construir el muro, que nos pueda dividir...
Según las horas del día vemos las cosas, los paisajes y las personas de forma distinta. Quizás esto nos diga, que sobre todo el trato con los demás está vinculado no solo a las horas sino también a los días y a las estaciones del año. Funcionamos como un reloj y estamos además sometidos a una rutina constante y de precisión y al menor cambio uno se siente fuera de lugar, cuando el estar fuera de lugar es precisamente estar.
Somos: los humanos y las personas, ni ellos ni nosotros nos comprendemos. Sin embargo, nos fiamos más de: estudios, estadísticas y opiniones ajenas ¿Se puede saber dónde estamos nosotros? .
Somos un mapa difícil de controlar. En realidad conocemos a gente, que en realidad no conocemos, ni ellos a nosotros y parece ser, que nos gustan las dificultades; un peso innecesario si tenemos en cuenta, que no nos conocemos lo bastante y un mapa no siempre sirve o es útil.
Necesitamos urgentemente un camino donde encontrar ese yo desconocido, que anda nuestro camino y somos nosotros mismos.
La mente puede ser eficiente, pero no es suficiente. Quizás no sea el más, sino el menos, la cualidad necesaria para amar porque: un poco de amor es suficiente para conseguir la felicidad.
Uno se plantea hacer algo grande y de pronto se da cuenta, que es uno más en la gran ciudad de la vida. Y que el sueño de ser se desvanece y nace en nosotros una pequeñez, que nunca hemos soñado .
Por las calles de la gran ciudad, caminamos ajenos a nuestra realidad y siempre llevamos con nosotros: nuevos planes, evocaciones y muchos, muchos puntos suspensivos...
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Pensar es; salir de uno mismo y viene a ser como cuando estamos en casa y necesitamos salir para ver y dejarnos ver. Al pensar necesitamos también salir de la rutina del día a día, sobre todo para analizar al ser humano sea quien sea y eso sin ninguna licencia ni permiso y eso nos viene muy bien para imaginar lo inimaginable. O sea, salimos de la rutina para ser los descubridores de multiples anomalias. Las nuestras, no cuentan. Somos la perfección, con perdón.
Vamos a poner color y brillo en el paisaje de nuestra vida, para anular lo negativo. Se ha de tomar muy en serio la creatividad positiva, que aparte de curar las heridas nos alarga la vida.
Crea tu propio paisaje dale color y vivirás mejor.
Tienes necesidad de conocer el misterio de otro ser y todo porque: en tu mismo camino hay otros caminos.
En la vida hacemos muchos viajes a nuestra tienda interior. Ahí, nadie nos ve y es por eso que pasamos horas mirando y comprobando nuestras elecciones, que por cierto son: muchas y variadas. Aunque también no nos tomamos la molestia de comprobar la calidad de nuestras elecciones.
El instante puede ser ese minuto vivido con la intensidad de toda una vida. La velocidad de los actos pocas veces da para hacernos pensar sobre todo, en nosotros mismos, en lo que nos va en ello. Siempre se actúa con prisa.
Cierto, que la belleza, la calidad son los valores más buscados, sin embargo cada uno no solo es diferente sino, que sus valores son otros y pueden ser tan distintos. Lo que permanece en nuestro interior son: los valores adquiridos a lo largo de la vida y que en ciertos momentos de la existencia nos pueden salvar de un naufragio.
Es imposible permanecer indiferente cuando abrimos los ojos a la primera luz del día. Nos sentimos expectantes y nos gusta comprobar, que todo está en su lugar y que incluso nuestros planes permanecen intactos en la mente. Sin embargo, en las primeras horas del día hemos de descubrir cómo ver los paisajes, las personas e incluso las circunstancias.
De ver, veremos tanto como para volverlo a mirar y de hecho nos gusta la repetición. Bajamos al río , que es el mismo de ayer y su canción es la misma de hace años. Volvemos andar el mismo camino tal vez para asegurarnos que aun vivimos. Nos gusta hablar con la gente; preguntar y que nos pregunten. Todo esto y más nos da la seguridad de, que estamos en nuestro lugar.
Dejaremos, que el amanecer nos lleve por el camino de la fantasía, para dejar de ser lo que somos para volver a ser los niños, que fuimos un día, volver a cantar, volver a soñar con los ojos abiertos y hacerla realidad, porque la infancia aún la llevamos y la tenemos que usar.
La técnica, el progreso, las búsqueda del confort. Todo es el inmenso esfuerzo de los hombres, desde hace miles de años para lograr la liberación. En tiempo de las cavernas cuando no tenían sino solo herramientas de hueso, estaban dominados por la Naturaleza y por las fieras. Poco a poco los hombres tratan de liberarse de la esclavitud en: las herramientas, los vehículos, las máquinas y quieren hacerse fuertes, ir más rápidos, más lejos
Por las organizaciones de las sociedades, las leyes, los tratados, los seres humanos ,quieren liberarse de la presión de otros hombres o las circunstancias. Se trabaja por la disciplina personal, por la educación, la cultura.
Los seres humanos quieren liberarse de ellos mismos. Incluso quieren ir más lejos, hasta las profundidades de la conciencia. Buscan, tantean más lejos, más profundamente los misterios del mundo, de la vida, de la conciencia...