A veces una caída no nos basta, necesitamos experimentar la dureza del suelo, algo similar a la dureza de la vida. De caer, caemos constantemente, sobre todo cuando la mente vacila. Caemos para aprender , que al levantarnos veremos de forma distinta. Cuando caemos al estar postrados veremos amanecer e incluso también veremos lo que nunca supimos ver.
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