Cada día la misma historia, con los mismos problemas y sistemas. Cada día la memoria inicia la ceremonia de ser ágil y ligera .Cada día el niño pide el juguete que está de moda. Esa rutina tan sabida la tenemos asumida.
Cada noche aparcamos el coche, en el hueco de siempre y aunque estemos agotados ya esperamos la pregunta que siempre nos llega ¿Jugamos?.
Y siempre nos quedamos fuera de juego.
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