En el umbral del hogar el viento frío se ha detenido...En la entrada nos recibe un perchero de hojalata, que impasible sostendrá el raído gabán...
El aroma de la sopa le llevará a través del largo pasillo, hasta la mágica penumbra de una estancia muy vivida...
Sobre un mantel azul la gran sopera humeante está a la espera...
Los ojos no se cansan de contemplar a esa mujer; que es a la vez esposa y madre...
Su delantal de volantes, su talante incansable, su sonrisa: son regalos que jamás se podrán pagar...Y te quedas rezagado, sin saber que postura tomar...
A esta hora los chiquillos duermen ya y el frío de la noche se ha quedado muy atrás...
Esta es una función que se repite cada noche y él ya sabe que cuando ella lo mira, la sopa se queda fría y si sonríe se quedará sin cenar...
La conclusión es : más importante que cenar es vivir, este mágico instante, ser amado y amar...
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