Acudimos a la cita con el nuevo día y en ese amanecer, nos enfrentamos a lo desconocido de nuestros sentidos. Este es un momento que siempre emociona. Es el encuentro con la grandeza de cuanto nos rodea y la pequeñez que somos.
Quizás lo más importante sea: el silencio, un espectador de lujo, que nos prepara para la normalidad dejando caer la mascara de lo irreal , con qué amparamos a nuestro ser normal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario