Deja que el río de tu vida fluya, para que los paisajes por donde pasas, tus ojos y tu corazón se queden sorprendidos. La sorpresa lleva siempre a la admiración. El río de la vida es el que lleva al descubrimiento de las sensaciones.
En este viaje, el nuestro hay que mojarse si queremos sorprendernos y admirarnos, que es cuando nos descubrimos a nosotros mismos y con ello conseguimos dar un nuevo cauce a nuestro río.

No hay comentarios:
Publicar un comentario