Somos la mitad de lo que somos, la otra mitad la ocupan los otros y es cuando vamos a dormir cuando no podemos suprimir los problemas, que nos llegan como si fuese el canto de las sirenas, que en vez de estar en el mar, están en la tierra. Ahora mismo, en el mar hay guerra, además está contaminado y el canto de las sirenas es: sálvese quien pueda.
Más que, sálvese quien pueda, salvémonos todos y acallemos la voz de las sirenas.

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