La sensibilidad está en los confines de nuestro ser y por aquello, que pertenece al siglo pasado, la ignoramos. La sensibilidad nos hace captar las pequeñas cosas de la vida y saborear su contenido.
Ser sensible no es ser débil, es más bien un estado personal y cuando las lágrimas llegan, hay que llorar y este es un acto de sensibilidad. La belleza de una puesta de sol, solo puede verse bajo el efecto de la sensibilidad.
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