El mar estaba tranquilo y el viento en calma, solo una nube solitaria rompía la monotonía y el ser humano no entendía esa sensación carente de palabras. Sin embargo, mar y viento eran una sinfonía, que sin instrumentos cantaban a la vida y no hacia falta reservar butaca.
Siempre podemos estar en primera fila ante las sorpresas y la belleza de la naturaleza, donde poderse extasiar y contemplar: cielo, nubes y mar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario