Al pensar y soñar comenzamos un largo viaje por tierra y por mar, llevando como equipaje solo lo que tenemos de humano y personal. Al pensar los deseos van creciendo y los sueños siempre inquietos, lejos te pueden llevar.
El ocaso es el momento de ir al encuentro de ese paisaje, que es solo nuestro, donde además podemos pensar y soñar con ese puerto cercano , que es nuestra profundidad. Cada día nuestro mar es cambiante, según sea el estado personal porque a veces no llegamos al puerto y ahí están los pensamientos y hasta podemos soñar,, para desprendernos de envejecer y volver a nacer.
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