Cuando no hay sentido de lo vivido es cuando más se necesita el sentido y crear un paisaje personal, donde poder al menos soñar. Soñar siempre es algo incierto, pero al menos nos da la ilusión y si ese paisaje, que nos creamos lo soñamos puede convertirse en una realidad.
Cada uno puede crear un camino por donde andar y buscar entre las sombras el reposo, sin tener prisa por llegar, aunque llegar no siempre nos compensa, la recompensa está solo en avanzar y al avanzar comprendemos el mundo plural; donde están los otros y muchos no saben o no pueden andar y entonces veremos el verdadero sentido de nuestro camino, único y personal.

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