La luz del amanecer se balancea en esa luz, que es nueva y mientras ilumina el camino tú quizás aún duermas. Al abrir los ojos lo primero es: la sorpresa de ver la belleza de la pradera. Después a lo largo del día quizás todo sea gris, sin embargo ya llevarás en ti una dosis de luz, añádela a tu luz y verás como puedes ser feliz.
Tu camino donde tú vas va contigo. No te canses de ti mismo porque: así es como serás feliz.

