Cada día nos transformamos, aunque no quiere decir, que cambiemos. Una lectura nos puede llevar a lo que no hemos pensado. Un libro es siempre una incógnita, como nosotros lo somos para los demás. Cuando damos sentido a lo vivido, se nos abren las puertas de los sentidos: la memoria, los paisajes y las circunstancias los vemos nítidos en nuestro interior. Sin embargo, lo que tiene más importancia es: la voz humana, que es la aliada del pensamiento. Una voz nos calma, nos llama por nuestro nombre e incluso nos habla de amor. De algo tan sencillo como es: hablar, nos podemos encontrar con opiniones diferentes, donde la nuestra no se tenga en cuenta.
Así, mientras unos hablan de la guerra, otros piensan en la Paz.
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