Los dioses me recibieron en silencio. Esos seres invisibles eran demasiado sobrios para mi... Repase la larga lista de sus nombres y no hallé ninguno a mi medida...
En la vida real, buscamos cosas y personas, que podamos convertir en dioses y hallamos tal cantidad, que nos faltan horas del día y de la noche para convertirnos en adoradores profesionales.
Las cosas tienen su lugar, las circunstancias son siempre pasajeras. Solo al ser humano se le puede amar, aunque el no nos ame.
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