El éxito y el fracaso son dos vecinos distintos.
El fracaso se queja y el éxito también. El uno por ser lo que es y el otro por lo que es.
El fracaso se esconde para no dejarse ver y el éxito vive como un rey.
Fracasados o exitosos ni se miran, pero aunque no lo digan se admiran. El fracaso duerme al raso y el exitoso en sabanas de raso, cuyo resultado está más o menos igualado, aunque cada uno vaya por su lado.
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