Lo que ves es la antesala, la otra cara, porque la realidad está escondida en el fondo de todas las vidas, que es dónde se viven en solitario las circunstancias. Nunca se podrá saber como en la vida tan pronto subimos como bajamos, pero el fluir de la vida siempre nos está llamando y es así como poco a poco vamos avanzando. Nadie verá el dolor o el cansancio, nadie sabrá si hemos dormido solo un rato. Para comprender lo que no vemos, hemos de arrodillarnos ante lo visible e invisible del ser humano.
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