De la vida lo que nos gusta más es; abrir puertas para descubrir la novedad porque: la nuestra no interesa. Si nos asomamos a nuestra ventana personal veremos nítidamente el paisaje de la mente y el desierto será lo primero que veremos y es donde más nos perdemos.
Nuestra novedad, no es nueva la llevamos de días y años y es el tiempo que corre deprisa el que nos evita analizar lo que hoy vivimos y sentimos. Asomados a nuestra ventana podemos quedarnos dormidos y anular nuestros sentidos, también podemos permanecer despiertos, que es cuando encontramos el camino de nuestro destino.
