Hay un silencio elocuente, rebosante de sonidos, silencio que va llenando el vacío que llevamos.
Es el sonido del río, es el canto de los pájaros. Es el silencio que habla en nuestras horas más bajas y sabe decirnos como nos sentimos
Ese silencio es el duende, que llevamos escondido y que siempre nos sorprende cuando sentimos el frío de ese mundo, que no entiende al silencio, rebosante de sonidos.
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