Nadie nos vendrá buscar cuando la lluvia nos caiga.
Habremos de ser nosotros los, que habremos de correr y sin armas ni armadura, sin paraguas ni cordura, aceptando que somos pequeños y no nos valen los sueños . Porque: a veces las circunstancias son las que nos hacen ser lo que pocas veces somos; unos niños perdidos pero sorprendidos de, que lloviendo estemos corriendo y a la vez riendo y es que en la vida seamos quien seamos, todo puede suceder y hacernos sorprender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario