Por nuestra mente pasa demasiada gente y todos más o menos son igual. Si cogemos el camino de la playa, el horizonte con su silencio nos recibirá y anulando palabras, nos dará su mejor ofrenda: la paz de su lejanía y la cercanía de sensación de paz; esa paz que perdemos cada día con la gente y que pasa por nuestra mente.
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