Lo difícil no es hablar sino escuchar y no todos los temas interesan y mientras uno habla, el otro ya está pensando lo que dirá y ese tema que el otro da tanta importancia, para otros tiene poca o escasa relevancia y mientras todos callan, el habla del tema de la economía y aunque nadie lo diría, a pocos les interesa y aquí estamos, como niños en la escuela mientras el que habla no se calla.
Solo cuando el silencio alza su voz, ya no nos quedan palabras para dar nuestra opinión, la suerte será, que tenemos la certeza de otra versión y eso es lo que cuenta, que los demás no lo sepan. Está el que habla y el que calla y del que calla no sabremos nada.
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