Los contrastes y las diferencias que tenemos unos con otros, nos hacen ser fichas de un mismo juego. Nos rozamos lo mismo, que el caballo y el buey en el patio de la misma granja y sin embargo, nos evitamos porque: muchos aman más su propia soledad, para poder reírse de nuestra felicidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario