En el jardín había un muro de considerable altura...Tras él, se escondia un mundo misterioso que me tenía en vilo...
Los susurros que tras él se escuchaban eran como de risas contenidas, pisadas que se desvanecían y un extraño rumor de palabras...
Sólo después de largo tiempo, supe que tras aquel muro, la vieja casa estaba deshabitada y los sonidos eran fruto de la imaginación...A partir de entonces el único sonido fue el del silencio, que dicho sea de paso: el silencio es un continuo vaivén de sonidos y rumores...
La imaginación es tremendamente peligrosa y aunque con ella podemos alcanzar el sexto cielo, también podemos bajar al infierno de las dudas y los miedos...
Nuestro oido es, a veces, engañoso y nuestra imaginación demasiado exaltada...
En la vida hay demasiados muros, imposibles de escalar...
Mejor huir de ellos...
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