domingo, 19 de diciembre de 2010

El arte de cambiar

La caricia de los días y los zarpazos de los años han cambiado el óvalo de tu rostro y me temo que en tu interior han cambiado muchas cosas más...
Tus caminos de hoy no son los del ayer y la arboleda donde tantas veces soñaste se ha convertido en una quimera...
¿Quién te hizo daño? Quizás nunca lo sepas pero, llevabas la luz en tu regazo y el aire frío de la existencia apagó de un soplo las ilusiones largamente acariciadas...
La arboleda de tus sueños no es un espejismo, ella está donde siempre ha estado, sólo tienes que alzar la mirada para contemplar la singular danza de las tiernas hojas estremecidas...
La caricía de los días son esas horas que pierdes en hallarte en paz contigo mismo...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Gente rara

Que uno se sienta extraño en un lugar desconocido es de lo más natural, sobre todo si sentimos sobre nosotros las miradas ajenas...
A menudo somos una rareza en medio de seres normales...
A menudo llegamos a la conclusión que los que nos rodean son gente rara y nosotros somos de lo más normal...
Los ojos descubren muchas cosas, pero no traspasan la personalidad ajena...
La rareza radica muchas veces en nuestras ocultas aprensiones...
Si tu sueño es la perfección e ir a la última, estás perdido...
Hoy se lleva la indolencia y atuendo de rebajas, si no optas por esto pasarás al catálogo de "gente rara."

jueves, 9 de diciembre de 2010

La seguridad

Uno mismo a menudo no es nada, pero, por lo general uno mismo lo hace todo o casi todo, lo que a pesar de todas las seguridades que nos vienen del exterior somos vulmerables a las caidas, quemaduras, cortes y demás...
Ahí tenemos al cinturón de seguridad del coche, que es solo un ejemplo de las muchas seguridades que rodean nuestra existencia...
A pesar de todos los inventos creados para darnos el placer de sentirnos protegidos, la verdadera seguridad no existe, somos solo nosotros los que podemos guiar nuestros pasos...
Vivimos pendientes de un hilo, las tormentas nos llevan y nos traen...
Aunque se acabará el mundo, aún podemos asirnos a una estrella y allí sentirnos en paz con nosotros mismos...Esta es, amigos, la mayor y más grande seguridad.

martes, 7 de diciembre de 2010

Relajarse en tiempos de cólera

Nuestro mundo padece la epidemia de la grave enfermedad del cólera...
La ira es el primer síntoma y un ataque de cólera está hoy muy en boga...
La cólera no es lo mismo que el cólera.Fijemonos que la primera es femenina y la segunda masculina...Eso viene a decir algo asombroso: la cólera tiene una fuerza arrolladora, más para quien la padece que quien la recibe.Trastorna hasta tal punto al ser humano que puede producirle un paro cardiaco...Se pierde la paciencia y nos dejamos arrastrar sin tener ya fuerza para asirnos a la lógica, el que recibe tal ataque suele quedarse tan tranquilo...
Existen lugares donde poder relajarse, lugares únicos y sorprendentes, pensados para paliar los malos tragos de la vida pero la cólera, los enfados suelen echar raices profundas...
El cólera siendo como es gravísimo tiene paliativos, pero es tan mortal como su hermana la cólera...
No nos engañemos con nuestra ira o disconformidades, porque somos propensos a perder la paciencia...
La cólera habita en nosotros...
El perro del vecino que ladra, el llanto de un niño, nos pone de los nervios...
No somos flores de invernadero...
Lo ultimo es relajarse, lo primero es saber y aceptar, luego asumir que la paciencia todo lo puede...
En tiempo de cólera, relájese por favor.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Matar el tiempo

Cada minuto es un instante de gran importancia...
Hoy llueve y hace frío...Hoy toca morirnos de aburrimiento...
La lluvía y el paisaje que contemplamos, lo tenemos tan sabido, que ya no nos dice nada...
Hoy habremos de matar el tiempo...Seremos como leones enjaulados ansiando la libertad...Poder entrar y salir de nuestra jaula para lanzarnos al desenfreno de la jungla urbana...
Al intentar llenar el vacio de las horas nos convertimos en asesinos del tiempo, de nuestro tiempo...lo matamos sin más...
Llueve, deja de contemplar el paisaje, vívelo, písalo y comprueba por ti mismo la maravilla que es el  minuto...
Ves al encuentro de...
Saborea este último sorbo de café, disfruta de una buena compañia...pero no olvides que cada minuto es un instante de gran importancia.